sábado, 21 de junio de 2008

Septima clave para undialogo realista en un guión

En la lección anterior...

En la última lección hablamos de los 25 errores más comunes al dialogar y constatamos que:


Todos somos propensos a cometer cierto tipo de fallos al dialogar y es preciso descubrir cuáles son para neutralizarlos e impedir que se repitan una y otra vez.


Antes de finalizar, recomendamos profundizar en estos 25 fallos hasta llegar a comprenderlos plenamente y conseguir reconocerlos en el trabajo de los demás.


Asimismo, aconsejamos hacer una reflexión y empezar a detectar los que son más comunes en nuestra escritura.

 

En la lección de hoy...

 

En esta entrega hablaremos de  la prueba de verosimilitud del diálogo.

  


SECRETO nº7: 

No importa lo esencial que sea la
información que transmita o la emoción
que conlleve, si nuestro diálogo no es verosímil, su realismo tiene valor CERO.

 

 


El diálogo realista tiene una regla de oro:

 


REGLA DE ORO:
El diálogo realista debe,
ante todo, ser verosímil.

 

   

 


Como vimos en lecciones anteriores, el diálogo cinematográfico tiene características diferenciales con el diálogo real que usamos en nuestra vida diaria (aquel está focalizado, va al grano, está condensado o editado, persigue siempre un objetivo...).  Una de nuestras labores como dialoguistas será enmascarar estas diferencias a través del uso de las características comunes (estilo coloquial, frases cortas...), de tal forma que  esas diferencias puedan pasar desapercibidas y el diálogo suene lo más real posible.



Sin embargo, no todas nuestras preocupaciones por la verosimilitud deben acabar ahí. En ocasiones, necesitaremos comunicar datos imprescindibles para la progresión de la trama o emociones de nuestros personajes, y nos serviremos del diálogo. En esos casos será necesario, también, disimular nuestros fines a través de un diálogo que no focalice en ellos y que suene absolutamente natural.



Además, debemos recordar que todos los guionistas tenemos tendencia a caer en algunos de los 25 errores más comunes al dialogar. Uno de los efectos comunes a todos ellos es que provocan que se resienta la verosimilitud, aparte de otros síntomas propios de cada fallo.



Por tanto, ¿qué podemos hacer para evitar el peligro de la falta de verosimilitud en nuestros diálogos?



¿Qué podemos hacer para que no sea el actor  el que tenga que quejarse al director por tener frente a sí un diálogo que nadie puede concebir, pensar  o pronunciar?



Existe una forma sencilla para probar la verosimilitud del diálogo y tres métodos para ponerla en práctica:

 

 


PRUEBA DE VEROSIMILITUD
DEL DIÁLOGO:

Leer en voz alta

 

   

 

Exactamente, la manera de comprobar si algo suena o no suena real, es leerlo en voz alta.


A muchos de nosotros nos sorprendería oír lo mal que suenan las barbaridades que a veces ponemos en el papel, al ser pronunciadas en voz alta.  Cuando leemos mentalmente, pasamos por alto un sinfín de variables que están presentes al pronunciar los diálogos. Por esa razón, es aconsejable leerlos en voz alta.


A diferencia de los diálogos de la novela, los diálogos cinematográficos no están hechos para ser leídos mentalmente sino pronunciados por un actor encarnando a un personaje. Y deben ser verosímiles. Su grado de semejanza con la vida real debe ser mucho mayor, incluso, que en en el caso de  los diálogos de una obra de teatro. Estos, por las limitaciones del medio, se ven obligados a contener descripciones, antecedentes u otra información que cinematográficamente se suele resolver con imágenes. Por ello, el grado de veracidad que se exige del diálogo en las obras cinematográficas es superior.


Como hemos dicho anteriormente, existen tres métodos principales para poner en práctica la prueba de verosimilitud el diálogo. Estos son:

 

 


1. Leer uno mismo en voz alta

 

 

Este es el método más sencillo y no requiere ayuda extra. Tan solo debemos resistir la pereza, y leer en voz alta nuestros propios diálogos.


Si desarrollas la capacidad de vivir cada uno de tus personajes y leerlos poniendo distintras voces, como si fueras ellos, verás que es como un juego y te lo pasarás en grande. De pronto, te identificarás más que nunca con cada uno de ellos, descubrirás aspectos que no sospechabas y generarás reacciones que no te habías imaginado.


Sumérgete en ese placer y verás como, además, crece tu capacidad creativa.

 

 

 


2. Busca un colega que
te dé la réplica

 

   


Se trata de una variación sencilla de lo anterior.  En lugar de leer todo el guión tú solo, repartes los papeles entre un amigo o amiga, o incluso entre varios de ellos. 


Se trata de un método especialmente útil cuando se trabaja con coguionistas.


Te confieso que es un método que personalmente he empleado siempre cuando escribo con alguien más, y los buenos momentos que se viven son de lo más divertido y gratificante del proceso creativo.


Por supuesto, el trabajo será mejor si hay buena capacidad de entonar los diálogos.  Si un lector entona particularmente mal, servirá poco a nuestros fines.

 

 


3. Busca actores que lean tus diálogos

 

   


Cuando no exista una capacidad de entonar adecuada, lo mejor es procurarse algunos actores que puedan leer de forma naturalista. Huye de los que recitan.


Si no tienes acceso a actores profesionales, puedes encontrar actores en escuelas. Asiste a sus muestras y fíjate en cómo interpretan sus escenas. Haz tu selección y proponles hacer la lectura. Te sorprenderá lo dispuestos que estarán para echarte una mano.


El uso de actores en los diálogos puede ir mucho más allá de una simple lectura. Por ejemplo, en el método que ideamos el director argentino Eduardo Milewicz y yo, conocido como Autores y Actores,  estos últimos participan del proceso creativo y el guionista recrea los diálogos en función de sus improvisaciones.


Pero si no lo deseas, no hace falta ir tan lejos. Simplemente de la lectura, saldrán sugerencias que pueden ser acopladas al trabajo para dotar de mayor frescura al diálogo.


Recuerda que nuestra meta es que los diálogos suenen lo más realistas posibles, sin comprometer nuestros objetivos escénicos.  Es decir, una vez sabemos lo que queremos contar en una escena, tenemos claro el arco emocional de cada personaje, dónde empiezan y dónde acaban, así como los enigmas que queremos dejar planteados o sin responder, nuestra meta será conseguir todo eso con el diálogo más verosímil posible.


Determinadas las variables escénicas básicas, habrá muchas formas de llegar a ellas. De tus elecciones, dependerá que tus escenas sean pobres o ricas dramáticamente.  Pero no olvides que nada servirán tus buenas elecciones si tus diálogos no son verosímiles.

***

 

 

...Recuerda:

No importa lo esencial que sea la información que transmita o la empoción que conlleve, si nuestro diálogo no es verosímil, su realismo tiene valor CERO.

No des por finalizado un guión sin pasarle la prueba de verosimilitud a sus diálogos.

Elige el método que más te apetezca:

   
    - Leer en voz alta, solo.

    - Leer en voz alta, acompañado

    - Dárselo a leer a actores de corte naturalista


Sea cual sea el método que elijas, respeta esta máxima :  ¡disfrútalo!


Tags: cine, guiones, televisión

Publicado por JACKDEMON @ 18:01 | guiones | 0 Comentarios | Enviar

Comentarios

Añadir comentario