En la lección anterior...
En la última lección vimos las diferencias entre el diálogo real y el diálogo cinematográfico.
Vimos que : el diálogo cinematográfico realista suena real pero no es real.
A diferencia del diálogo real, el diálogo cinematográfico está editado, focalizado, sintetizado, apuntando a un objetivo, atendiendo a un ritmo y persiguiendo la claridad narrativa.
El diálogo cinematográfico realista, además de contar con personajes bien contruidos con idiolecto propio, debe valerse de las características comunes con el diálogo real para compensar sus diferencias: estilo coloquial y frases cortas. Adicionalmente, el guionista debe desarrollar su pericia para que las diferencias con el diálogo real pasen desapercibidas.
En la lección de hoy...
En esta entrega hablaremos sobre la anatomía del buen diálogo. Pongámonos a ello sin más demora..
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Para que el diálogo suene realista ha de estar salpicado de comunicación imperfecta y respuestas no verbales.
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La Real Academia Española de la Lengua define diálogo como la “plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”, entendiéndose como plática, “conversación; acto de hablar una o varias personas con otra u otras”.
En una obra audiovisual, el diálogo va más allá y comprende todo texto pronunciado, así pues, dentro de su definición caben, además, las narraciones en off, los pensamientos expresados en off, los monólogos…
Pero centrémonos en el diálogo más habitual, el que se da entre personajes. La fuerza del diálogo residirá muy especialmente en el intercambio de comunicación entre dos o más personajes. ¿Por qué? Por su capacidad de detonar acciones y reacciones, rumbos y consecuencias, aciertos y desatinos.
El diálogo cinematográfico va más allá de la simple definición de diálogo. Para diseccionarlo tendremos que profundizar en las teorías de la comunicación, y de las interpretaciones humanas.
Todos sabemos que no es lo mismo un “te quiero” significando “te amo” a un te quiero significando “te odio”, y que en el receptor no sólo influyen las palabras sino la interpretación que da a las mismas, unas veces, correctamente, otras todo lo contrario.
En consecuencia, el buen dialoguista no se podrá quedar al nivel de las meras palabras y más le valdrá atender y entender algo sobre la comunicación humana, para después poderlo trasladar a sus personajes.
Veamos, pues, algo sobre la comunicación humana.
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Imagínate una comunicación humana perfecta, armónica, sin dobleces o contenido no verbal que la modifique.
Un emisor (E) comunica un mensaje a un receptor (R). Éste lo recibe y lo comprende. Después, se lo hace notar al emisor o contribuye con una nueva idea.
Veamos un ejemplo muy sencillo de su anatomía:
"¿Como te encuentras?"
E -----------------------------------------------> R
"Bien" (podría acabar aquí
..."¿Y tú?"
R------------------------------------------------->E
"No tan bien como quisiera"
E------------------------------------------------->R
Sin entrar en detalle sobre lo comunicado y la manera de hacerlo, a efectos de comprensión, estos personajes entenderían lo que el otro les comunicaba (dejando cualquier posible doble sentido aparte).
Si todas las comunicaciones de la vida fueran perfectas, nos ahorraríamos más de un quebradero de cabeza. Desafortunadamente, la vida está plagada de comunicación imperfecta. Ésta genera malentendidos, interpretaciones erróneas, reacciones erróneas, sentimientos equivocados, y un sinfín de consecuencias que no ayudan en nada a sobrellevarla de forma adecuada.
Pero lo que en la vida es una maldición - puesto que enturbia la armonía - en la creación dramática es una bendición, puesto que genera conflicto,… y, además, lo hace de forma muy natural… como la vida misma, sin siquiera buscar eventos conflictivos.
Uno de las mayores torpezas al escribir diálogos es mantener a nuestros personajes a un nivel de comunicación perfecta. Cuando, se amen o se odien, si tenemos siempre un nivel de transmisión y comprensión inequívoco, también tenemos un problema. Ese peloteo de frases perfectamente emitidas y entendidas por unos y otros, expresando lo que piensan los personajes es algo completamente distinto a lo que sucede en la vida. Y nuestro diálogo se resiente.
Si queremos crear un diálogo realista, debemos hacer que coexista la comunicación perfecta con:
· comunicación imperfecta
· respuestas no verbales
· subtexto (lo que está presente en la comunicación y no se verbaliza)
El subtexto requeriría un tratado aparte, y si te interesa profundizar realmente en él, es recomendable que investigues el campo de la pragmática.
Ahora vamos a ver los dos primeros ingredientes que citábamos: comunicación imperfecta y respuestas no verbales.
Llegados a este punto, hay que recordar que la comunicación puede ser verbal y no verbal. La verbal es la parte audible de los diálogos cinematográficos. La no verbal, es la parte inaudible (las intenciones, el tono, lo que se quiere decir realmente), casi siempre más importante que la audible.
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Si queremos dotar a nuestro diálogo de realismo, de vez en cuando, lo tendremos que salpicar de comunicación imperfecta como sucede en la vida real.
Veamos ahora como se produce una comunicación imperfecta por defectos en la emisión, transmisión o en la recepción:
Supongamos que E es Enrique y R, Rosa. Enrique le dice a Rosa “¿Cómo te encuentras” con tan poca atención en ella o intención real en que reciba el mensaje, que ésta ni se entera. Puede que la hable mirando a otra parte o que su voz suene demasiado baja... El resultado es el mismo: el mensaje no llega, a causa del emisor.
También tenemos el caso contrario. Supongamos que Rosa está concentrada en una tarea y que cuando habla Enrique ni le presta atención. Ahora, el mensaje no llega a causa del receptor.
Puede que Rosa preste atención a Enrique pero que un agente externo (ruido, mala conexión telefónica...), impida la recepción del mensaje.
Quizá Rosa no comprenda el significado de las palabras que emite Enrique (algo posiblemente relacionado con el idiolecto - vocabulario, país de origen...).
Como ves, tenemos varias herramientas para crear una comunicación imperfecta en el diálogo:
· el personaje que habla no pone suficiente atención o intención
· el personaje que escucha no pone suficiente atención
· agentes externos dificultan la llegada del mensaje (ruido, conexiones...)
· falta de vocabulario del personaje que escucha hace que no lo entienda o que lo interprete mal.
Por supuesto, la falta de vocabulario no es la única forma de crear malentendidos. La mayoría de estos se crearán a partir de asunciones incorrectas, datos falsos, conclusiones erróneas... Todos estos mecanismos, fáciles de manejar una vez te enseñan cómo, deberían tratarse en todo curso extendido sobre diálogos.
Para concluir diremos:
La comunicación imperfecta no sólo impregna de realidad a nuestros diálogos sino que además es una estupenda fuente potencial de conflicto entre nuestros personajes.
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Hemos visto cómo una comunicación imperfecta puede aderezar nuestro diálogo y hacerlo más semejante al real, además de favorecer el conflicto de forma totalmente natural.
Pero regresemos ahora al diálogo perfecto para observar un fenómeno respecto a la comunicación.
Cuando R recibe un mensaje de E, la pelota se pone en el terreno de R.
R está en posición de reaccionar. Prestemos absoluta atención a esto.
¿Cómo podrá reaccionar R?
Una de las grandes diferencias entre el dialoguista experimentado y el novel es que el primero es muy consciente de que R no sólo dispone de diálogo (comunicación verbal) para responder a la comunicación (diálogo) de E.
Esta respuesta a E puede producirse:
• A través del diálogo
• A través del silencio
• A través de la emoción
• A través de la acción
• A través de una combinación de dos o más anteriores.
Como dialoguistas hemos de tener presente de que cada comunicación puede ser o no ser comprendida (debido a las razones del apartado anterior), y si es comprendida puede ser respondida o no respondida. Y si es respondida, no necesariamente tiene que hacerse con diálogo, sino que existen más recursos a nuestra disposición.
Examinemos esto más detalladamente la forma en que un personaje puede contestar la comunicación de otro:
• con diálogos
• con silencio
• con emoción
• con acción
• con diálogos + emoción
• con diálogos + acción
• con silencio + diálogos
• con silencio + emoción
• con silencio + acción
• con emoción + acción
• con silencio + diálogos + emoción
• con silencio + emoción + acción
• con diálogos + emoción + acción
• con silencio + diálogos + acción
• con silencio+ diálogos+ emoción + acción
Y con las combinaciones en distinto orden dentro de cada grupo.
Aclaremos para los que puedan tener dudas:
¿Qués es silencio? Callar. No decir nada. No contestar.
¿Que es emoción? Llorar, reír, enojarse...
¿Que es acción? Pegar, abrazar, besar, bostezar...
Ante la comunicación de un personaje, ya no tenemos, como piensa el guionista novel, una respuesta a elegir entre el abanico de posibilidades encorsetadas en el diálogo. De pronto, nuestra posiblidad de elección, se multiplica, cuando menos, por las 15 opciones anteriormente descritas.
Y sucede que la mera respuesta por diálogo no siempre es la más rica y, en cambio, muchas veces es la menos parecida a la vida real, la más estereotipada.
Lo mejor del caso, es que el mecanismo es absolutamente sencillo.
Para convencerte de ello no tienes más que probarlo: ante una frase de un personaje, idea 15 formas de respuesta distinta, cada una de ellas basada en una de las posibilidades citadas.
Como segunda exploración, observa comunicaciones de los demás. Comprobarás que casi siempre se mezclan varios tipos de respuesta. Mimetiza la realidad y traládala a tus diálogos.
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Antes de acabar, recordemos lo absolutamente esencial:
Nuestro diálogo no debe componerse únicamente de comunicación perfecta: personaje A que habla, personaje B que entiende y personaje B que contesta.
Debemos incluir, de vez en cuando, comunicación imperfecta a causa del emisor, del receptor o de agentes externos que impiden que el mensaje sea comprendido.
Además, las respuestas a la comunicación no siempre deben ser verbales sino que debemos recurrir tanto al diálogo como al silencio, emoción o acción y combinaciones distintas de los mismos.
¿Creías que el diálogo eres simplemente “plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”, tal y como dice la Real Academia Española de la Lengua?
En el cine, el diálogo es mucho más.
Recuerda:
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